Medio Ambiente | Publicado el 21 de May de 2018

30 % de las áreas protegidas... no lo están tanto

Declarar un área no asegura la conservación de la biodiversidad. En el planeta hay 202.000 áreas protegidas. FOTO Archivo Parque Los Nevados.

Ramiro Velásquez Gómez

Parece que sobrara la pregunta: ¿están a buen resguardo las especies en las áreas protegidas del planeta? Sencillo: no.

Un tercio, (32,8%) o 6 millones de kilómetros cuadrados de tierra protegida está sometida a intensa presión humana y no es cuento: es el resultado de un estudio internacional, liderado por la Universidad de Queensland en Australia, publicado en la revista Science.

De las áreas reservadas antes de que la Convención sobre la Diversidad Biológica fuera ratificada en 1992, el 55 % ha sufrido aumento en la presión humana, que ha sido menor en las zonas más grandes y cuidadas con mayor rigurosidad.

Esa presión, sin embargo, es la mitad de la que se observa en áreas no protegidas, con solo 42 % de las establecidas sin mayor afectación.

Para el autor principal, Kendall Jones, el grado de actividad humana dentro de estas áreas compromete su capacidad para conservar la biodiversidad y detener las extinciones.

“Más del 90% de las áreas protegidas, como parques nacionales y reservas naturales, mostraron alguna señal de actividad humana dañina”. La escala del daño hallado fue sorprendente.

“Seis millones de kilómetros cuadrados de tierra dentro del área protegida globalmente -un área dos tercios del tamaño de China- se encuentra en un estado que es improbable que conserve la biodiversidad en peligro o retenga las funciones ecológicas necesarias para asegurar su persistencia a largo plazo”, agregó.

James Watson, otros de los investigadores, afirmó que “este estudio muestra que estamos sobreestimando el espacio disponible para la naturaleza dentro de las áreas protegidas. Los gobiernos afirman que estos lugares están protegidos por el bien de la naturaleza cuando en realidad no lo están. Es una de las razones por las que la biodiversidad está en un declive catastrófico, a pesar de que cada vez se protegen más tierras ”.

Así están en Colombia

Pablo José Negret, investigador colombiano que realiza su doctorado en Queensland y quien participó en el estudio, explicó a EL COLOMBIANO los alcances y la situación hallada.

Hay áreas protegidas muy extensas, ¿cómo se podrían proteger, en particular en países en desarrollo?

“Nuestros análisis muestran que las áreas más extensas tienden a tener menores presiones humanas que las más pequeñas y en parte se debe a que en muchos casos las áreas más grandes se hallan en zonas de más difícil acceso y por lo tanto con menores riesgos de intervención humana. En el caso de Colombia las áreas más extensas se encuentran en la Amazonia y estas son las que menores indicios de presión humana mostraron.

A pesar de lo alarmante de nuestros hallazgos, las áreas protegidas son una herramienta sumamente importante como medida de protección a la naturaleza, pero para que cumplan su función protectora deben estar adecuadamente financiadas, bien administradas y bien ubicadas”.

¿Cómo es el panorama en Suramérica y en Colombia?

“En Suramérica encontramos que los países con mayores presiones humanas son Uruguay, Argentina y Colombia, siendo el caso de Uruguay el más alarmante. Algunos de los factores que más generan presión a nivel suramericano son la agricultura y la infraestructura vial como carreteras.

En Colombia las áreas protegidas andinas son las que tienen una mayor área bajo intensa presión humana. Adicionalmente un gran número de áreas protegidas en el Chocó y la Sierra Nevada de Santa Marta se encuentran también muy afectadas. La mayoría de las áreas protegidas amazónicas no presentaron altos indicios de presión humana.

Es importante resaltar que estos análisis no incluyeron algunos factores que para el contexto latinoamericano y particularmente el colombiano generan altas presiones en los parques naturales. Algunos son los cultivos ilícitos, cacería, minería ilegal y cambio climático”.

¿Se debe seguir protegiendo áreas o lo mejor sería atender bien las que están declaradas?

“Se debe hacer ambas cosas, el país alberga alrededor del 10% de la biodiversidad mundial y posee una gran cantidad de especies que son únicas, a pesar de esto muchas no se encuentran dentro de ningún área protegida. Además muchos ecosistemas como por ejemplo el bosque seco no están adecuadamente representados en esas áreas.

Sin embargo, solo ampliar el sistema de áreas protegidas no es la solución, como esta investigación muestra. Muchas no están cumpliendo con los objetivos de conservación al haber grandes presiones humanas dentro de ellas. Para que puedan cumplir con los objetivos de conservación deben estar adecuadamente financiadas y manejadas”.

¿Hay algún ecosistema en particular más amenazado?

“Una de las conclusiones a las que llegamos es que hace falta una evaluación del estado de los ecosistemas, y poblaciones de animales y plantas dentro de estas áreas, para poder determinar si en realidad se están logrando los objetivos de conservación en ellas”.

¿Cuáles actividades son las que más inciden en la degradación de las áreas?

“A nivel global son la infraestructura vial como carreteras, también agricultura industrial e incluso ciudades enteras que se ubican dentro de los límites de lugares que se supone están destinados a la conservación de la naturaleza”.

14,7 %

del área terrestre está protegida y la meta global es llegar al 17 % a 2020

Al proteger un área se debe asegurar su administración y los recursos requeridos para que en verdad se cuide la vida que alberga. Hoy la tarea está a medio hacer sugiere una investigación.

Contexto de la Noticia

Para Pablo José Negret, hay que proteger las áreas donde hay intervención humana como las mejor conservadas.

“Muchas de las áreas donde se necesita con mayor urgencia declarar su protección son relictos de bosque en zonas con mayor intervención humana ya que en ellas se encuentran las últimas poblaciones de algunas especies o los últimos remanentes de algunos ecosistemas que de no ser protegidos desaparecerían. Sin embargo, las áreas más prístinas y con menor intervención son a su vez áreas de refugio de muchas especies susceptibles a la intervención humana. Por esto es importante la protección de áreas en zonas con baja y con alta intervención humana.

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