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¿Qué tan viable es el nuevo pacto ambiental para el Valle de Aburrá?


La imagen fue captada el 29 de noviembre de 2017. Así se vive un día con fuerte contaminación del aire en la ciudad. Con el pacto ambiental se busca cambiar esta realidad. FOTO Jaime Pérez

Desde el 2007, el Valle de Aburrá no había renovado el pacto por mejorar la calidad del aire. La semana pasada, en presencia de instituciones y empresas se presentó una nueva edición.

Su propósito fue mitigar los efectos de la contaminación que desde 2016 ha ocasionado contingencias ambientales en la ciudad, como la ocurrida en marzo del año pasado cuando el material particulado en el aire alcanzó niveles críticos.

Dentro del nuevo acuerdo se fijaron 300 compromisos, algunos relacionados con la creación, debate y promoción de normas ambientales. Hay otros que pueden ser fundamentales para que el pacto sea efectivo: mejora de combustibles, migración a la electricidad del transporte público colectivo y siembra de árboles..

EL COLOMBIANO dialogó con tres expertos sobre qué tan viable es cumplirlos

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entidades públicas y privadas asistieron a la presentación del pacto ambiental.

Contexto de la Noticia

Óscar Mesa Sánchez, exdirector del Área Metropolitana y profesor de la Universidad Nacional, manifestó que aunque se garantice una mejora del combustible, la medida será un esfuerzo ineficaz si no se renueva el parque automotor. Aclara que desde el primer pacto firmado en 2007 se rebajó el diesel de 4.500 partes por millón de azufre (ppm) a 50 y en la gasolina de 4.000 ppm a 300. La meta, según el pacto, es que estas cifras mejoren en 2019. Sin embargo, para David Aguiar, docente de la Escuela Ambiental de la Universidad de Antioquia, cumplir esta meta depende de Ecopetrol. “Esta entidad no se ha pronunciado, y mientras no haya una firma oficial es difícil cumplir con ese plazo. Además, con la caída del precio del petróleo, habrá excusa para no hacerlo”, dijo. Agregó que si el costo del combustible no se traslada al ciudadano será difícil que Ecopetrol invierta para mejorar sus refinerías y mejorar su calidad.

En el pacto se consignó que a 2030 el transporte público colectivo metropolitano operará vehículos 100 % eléctricos. David Aguiar cree este plazo es acorde con la vida útil de los buses de Metroplús, por lo cual sería fácil alcanzar este propósito teniendo en cuenta “que ya existe madurez en el tema de la movilidad eléctrica, no como sucedía hace 7 años, cuando se decidió que los buses de este sistema fueran a gas”. Por otro lado, Óscar Mesa Sánchez argumenta que los compromisos deberían tener una cuantificación clara sobre su impacto positivo en la calidad del aire. “Cuando estudiamos el sistema Metroplús, por ejemplo, las emisiones y la diferencia de buses eléctricos y de gas fue pequeña”, explica. Carmen Zapata, directora del Laboratorio Calaire de la Universidad Nacional, manifestó que la medida tiene que acompañarse con una interconexión urbana del transporte público, para estimular su uso y desincentivar los particulares.

Para lograr la meta de sembrar un millón de árboles, de los cuales en Medellín, hasta 2019, se plantarán 214.000, Carmen Zapata sugiere que no solo se concentren en el cinturón verde o zonas rurales, sino que deben suplir la necesidad de zonas verdes en el área urbana del Aburrá. “Es importante ser precavido y sembrar especies que no se enfermen con la contaminación, con el Laboratorio de calidad del aire hemos podido comprobar que a muchos árboles les da hongos”, expresa. Agrega que sembrar árboles en corredores viales, como está sucediendo en la avenida Oriental y en las zonas residenciales es una tarea pendiente. “Lamentablemente en la mayoría de comunas hay densidad de población y pocas zonas verdes”, dice. Por otro lado, Óscar Mesa Sánchez considera que el Área Metropolitana debería ser más estricta en otorgar permisos de tala, así como también controlar la reposición y los trasplantes para ser más transparentes con la ciudadanía.


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