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Vía al mar, sin paso y con pésimas rutas alternativas

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Más de 7.000 metros cúbicos de tierra taponaron la vía al Occidente antioqueño, tres kilómetros a la salida norte del túnel Fernando Gómez Martínez. FOTO Juan D. Úsuga
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El trago amargo de la operación retorno de Año Nuevo corrió por cuenta de un derrumbe que taponó la vía al Occidente de Antioquia, tres kilómetros al norte de la salida del Túnel Fernando Gómez Martínez, la noche del pasado 31 de diciembre. Más de 20 familias se quedaron sin acueducto en cercanías al alud, y las dos vías alternas colapsaron por la cantidad de vehículos.

En las condiciones normales, viajar de Santa Fe de Antioquia a Medellín, un trayecto de 57 km, tomaría 1 hora y 15 minutos, aproximadamente. Sin embargo, dada la compleja situación los viajeros tuvieron dos opciones: por Bolombolo o Amagá, cuyo trayecto, de 130 kilómetros, puede demorar tres horas y media.

La otra alternativa fue la antigua vía al mar por Boquerón. EL COLOMBIANO la recorrió y comprobó el mal estado en el que se encuentra. Una carretera llena de baches, maleza, angosta, que sin muchas congestiones puede demorar el viaje a Medellín más de tres horas. Es un tramo de 72,5 km.

Antigua vía al mar

Por Boquerón el recorrido se hace lento con la cantidad de viajeros que por la emergencia están circulando por esta vía. Sotraurabá y Gómez Hernández, son las dos empresas de transporte que se dirigen hacia el Urabá que están usando esta vía. En total son 72 kilómetros y medio de recorrido.

A esta carretera también se accede subiendo por Palmitas, luego del peaje, por un estrecho acceso de un carril en el que cuesta mucho que alcancen dos automóviles juntos; no digamos dos busetas de transporte.

La vía resulta intransitable para vehículos de carga y varios automóviles se quedan atascados en algunos puntos, como el sector conocido como Paso Malo, donde lugareños ayudan a empujar los carros que se resbalan tratando de pasar algunos desniveles, que parecen escaleras en la vía.

“Desde que hicieron el túnel descuidaron esta carretera. No le han invertido nada y ahí se ven las consecuencias. Llevo una hora y cuarenta minutos desde que salí de Medellín”, expresó Javier Zapata, quien viajaba por esa vía ayer en compañía de su familia.

Lo mismo señaló Julián Rengifo, quien llevaba una hora de recorrido desde San Jerónimo, y comentó que se encontró con varias rocas caídas y huecos. El día del derrumbe tuvo que devolverse a su finca, porque la vía estuvo cerrada por un camión varado que le impidió viajar a Medellín.

Las filas de carros, en el sector Paso Malo, superaban los dos kilómetros. Recorrer esa distancia con la congestión ocasionada por el mal estado de la vía, tarda más de hora y media.

Por Bolombolo

Ayer, quienes se dirigían del Suroeste a Medellín se encontraron con filas de tres km entre Peñalisa (Salgar) y el puente sobre el río Cauca en Bolombolo (Venecia), debido a que la estructura solo está habilitada para tránsito en un solo sentido.

Por la entrada occidental de este puente convergen la troncal del café y la vía paralela al Cauca, por la que están circulando los vehículos que llegan desde Urabá y el Occidente hacia Medellín y viceversa.

No obstante, al llegar al peaje de Amagá, aunque la fila también alcanza el kilómetro, la circulación es más fluida que los tramos anteriores al puente de Bolombolo.

Falta de mantenimiento

Tatiana Montoya Marín, secretaria de la acción comunal de la zona central del corregimiento de San Sebastián de Palmitas, afirmó que los habitantes han estado constantemente solicitando el mantenimiento de la antigua vía al mar.

“También otra carretera que comunica con la nueva vía al túnel, de un carril, es estrecha y con pendientes fuertes y necesita ampliación. Nunca se la hicieron porque era una vía que comunicaba con las veredas lejanas de Palmitas”, dijo.

Indicó que estas intervenciones que pidió la comunidad eran vitales ante posibles cierres o eventualidades.

El director en Antioquia del Instituto Nacional de Vías (Invías), Juan Manuel Espinal, recordó que la vieja vía a Santa Fe de Antioquia corrió a cargo de la entidad hasta hace 21 años, cuando se firmó un convenio entre la Nación, la Gobernación de Antioquia, el Área Metropolitana y el Municipio de Medellín para administrarla y hacerle mantenimiento, pero en diciembre de este año le será devuelta a Invías.

Señaló que esta carretera tiene, desde que se inauguró el túnel, un tráfico mínimo, por lo que el año pasado fue levantado el peaje de Ebéjico, porque eran mayores los costos de mantenimiento que el dinero que se recaudaba.

El funcionario añadió que la recuperación de esta vía es un tema para tratar en la próxima junta directiva del grupo que la recibió.

El secretario de Infraestructura de Antioquia, Gilberto Quintero, explicó que el Departamento sí administró el convenio y fue así como se construyó el tramo de 4,1 kilómetros entre la carrera 80 de Medellín hasta conectar con la doble calzada que sale del túnel.

En 2016 le entregaron esta obra al Invías y este a la Agencia Nacional de Infraestructura para empezar a construir Mar I, por parte de la concesionaria Devimar.

“Lo que pasa con la carretera al Boquerón es que la Gobernación quedó administrando recursos producto del pago del peaje del túnel, los cuales tenían como destino la compra de algunos predios, obras para proteger el medio ambiente y una cifra muy pequeña para hacerle el mantenimiento”, dijo.

En diciembre de este año la antigua vía al mar será devuelta a la Nación, pero el Departamento le hará mantenimiento e instalaría a más tardar en tres meses un puente metálico en el alto del Boquerón, donde hay un paso a un carril.

No obstante, aclaró Quintero, el desnivel o asentamiento que se presenta en el sector Paso Malo, sería solucionado con un viaducto. “Lo tiene que hacer la Nación, porque hoy vale 35.000 millones de pesos”, expresó.

“Una vía obsoleta”

José Fernando Villegas, director de la Cámara Colombiana de Infraestructura, seccional Antioquia, dijo que esta vía tiene más de 60 años, ya es obsoleta y no resiste un flujo vehicular tan grande como el que hoy tienen Santa Fe de Antioquia, San Jerónimo, el Occidente y el Urabá antioqueño.

“Esta vía no sirve ni siquiera como alterna, porque tiene una infraestructura muy vieja y muy precaria. No tiene seguridad y unos grados de curvatura muy pronunciados. Cada que llueve hay un derrumbe lo cual la hace bastante insegura”, comentó Villegas.

Sentenció que con las nuevas dobles calzadas y las autopistas de cuarta generación, estos derrumbes serán cosa del pasado, porque la infraestructura con la que se construyen los blindan ante este tipo de eventualidades.

Hay que hacerle mantenimiento, pero para que sirva como una carretera veredal y local para un tráfico muy bajo, no es para atender la demanda de un fin de puente tan importante como el que acaba de pasar”, opinó.

Afectación al comercio

Muchos de los productos que llegan al Urabá antioqueño son transportados desde la capital antioqueña y el centro del país por la vía del túnel de Occidente.

Por este motivo, Guillermo Cárdenas, presidente de la Asociación de Comerciantes de Apartadó, manifestó que el derrumbe afectó la mayoría de los negocios en la región. Según su estimación, son más de 3.000 comerciantes los que se surten de la Central Mayorista de Medellín.

“El derrumbe hace que los vehículos que transportan los productos den muchas vueltas, por eso los precios suben. Esta situación y el inicio de cobro de peajes, acabarán de impactar la economía de Apartadó que no tuvo las ventas esperadas en fin de año”, dijo Cárdenas.

Estado de la zona del alud

La noche del 31 de diciembre Yanina Pulgarín disfrutaba en compañía de su familia. Alrededor de las 7:30 p.m. se escuchó un estruendo que interrumpió el festejo de fin de año y al asomarse afuera de la casa se encontraron con la vía totalmente tapada.

Su casa, al igual que la de al menos 20 familias se quedó sin agua porque el alud cortó las mangueras de acueducto que los surtían. Por eso deben salir hasta un tanque a un costado del restaurante La Aldea para recoger el líquido en canecas mientras les solucionan el problema.

Jesús Rodríguez Robles, gerente general de Devimar, concesionaria de la vía donde ocurrió el derrumbe, manifestó que hay 50 operarios trabajando sin descanso para habilitar el paso, que trabajan con 12 volquetas y cuatro retroexcavadoras.

“Si las condiciones climáticas lo permiten, y si no hay nuevos deslizamientos, mañana (hoy) a más tardar a medio día estará despejado un carril para la circulación”, dijo.

Al cierre de esta edición se habían removido más de 7.000 metros cúbicos de tierra, un 60 % del total, y Rodríguez aseguró que los expertos trabajan para encontrar las causas que ocasionaron el alud y buscar una solución que permita estabilizar la vía definitivamente.

72,5

kilómetros es la distancia, por Boquerón, entre Medellín y Santa Fe de Antioquia.

Derrumbe por el túnel de Occidente, estado de vías alternas

Contexto de la Noticia

El gerente general de Sotraurabá, Santiago Muñoz, dijo que el deslizamiento en la vía a Santa Fe de Antioquia produjo un caos de grandes proporciones en el Occidente y Suroeste antioqueño y hubo carros que venían de Apartadó que se demoraron hasta 18 horas para llegar a Medellín. Contó que en medio de la improvisación, el peaje de Amagá no dio abasto ocasionando una demora en la operación retorno. Informó que la empresa tiene diariamente 5 turnos de ida y vuelta por Boquerón y aunque a la vía le hacen algunos arreglos tiene tramos que son intransitables.


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