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Cayó el edificio Bernavento, hogar de 48 familias


FOTO JUAN SEBASTIÁN CARVAJAL

La tristeza se apoderó de las familias que decidieron estar presentes en el momento del derribamiento del edificio Bernavento, ubicado en la Loma de los Bernal (Belén), que este jueves a las 10:00 a.m. se redujo a escombros.

Natalia Rueda Dávila fue una de ellas, estuvo en el lugar donde el único patrimonio de su familia se fue al piso. Momentos antes de que el edificio cayera, ella nos contó las sensaciones de esta difícil situación que viven 48 propietarios de la extinta unidad residencial.

“Disfrutamos de nuestra vida en este lugar, cuando lo compramos nos enamoramos del edificio, ahí tuvimos (con su esposo) a nuestro primer hijo”, contó.

Desde una terraza en una unidad residencial, ubicada a 300 metros de Bernavento, donde ahora vive arrendando un inmueble, Natalia fue testigo de los últimos minutos de su antiguo hogar.

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En 2016, el edificio fue evacuado voluntariamente por sus inquilinos que pagaron 38 millones de pesos, cada uno, para repotenciar la unidad y resolver las fallas estructurales.

La ilusión, expresó Natalia, era regresar después de algunos meses, pero pasaron dos años y medio y este 14 de junio se enfrenta a una realidad que quiso afrontar en persona.

“No hay respuesta de la constructora, las demandas llevan años y no hay claridad. Tenemos que reconocer que la Alcaldía de Medellín ha estado presente hasta donde ha sido posible legalmente”, reveló.

Las firmas que ejecutaron la obra de construcción están en liquidación y las dudas no se despejan para los propietarios, quienes exigen saber quién responderá por los costos del derribamiento, situación que está en manos de la justicia.

Además, indicó Natalia, lo más indignante es que muchas familias que tenían un apartamento en Bernavento, aún continúan pagando créditos hipotecarios por apartamentos que ya no existen.

La misma sensación la vive Melisa Vanegas, otra de las propietarias que vivió cerca de 10 años en el edificio y decidió estar presente en el lugar durante su caída.

“Es totalmente irrisorio que los sueños de 48 familias se derrumbaran en pocos segundos y que nadie nos responda por eso”, expresó.

Este fue el momento en el que el edificio fue detonado:

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Detalles de la detonación del edificio

Jaime Enrique Gómez, director (e) del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín (Dagrd), expresó su solidaridad con los propietarios que perdieron su patrimonio en Bernavento.

“Los acompañamos en el dolor, pero se debe tener en cuenta que estamos quitando un riesgo no solo para ellos sino para los habitantes del sector”, dijo.

Fueron once las unidades residenciales evacuadas para cumplir con esta misión. En un radio de 100 metros, a las 8:10 a.m. de este jueves, no había comunidad en el área.

Inclusive, antes de que cayera Bernavento, una zarigüeya y dos gatos fueron rescatados por los organismos presentes en los alrededores del edificio.

El lote donde quedaron los escombros, según el cronograma de trabajo, quedará limpio el próximo 19 de julio. Sin embargo, Gómez señaló que como el derribamiento de la unidad se adelantó, esta tarea puede finalizar antes de lo previsto.

Por otro lado, Rogelio Gómez Escobar, gerente de Detonaciones Atila, indicó que todo salió como estaba planeado. Esta empresa y el Dagrd adelantaban la verificación de la zona para comprobar que no quedaron afectaciones durante la caída de la estructura.

“Esto no fue un éxito, sino que se trató de cumplir con la misión, incluso usamos solo 50 kilos de Indugel (explosivos), 80 detonadores no eléctricos y 1.500 metros de cordón detonante”, detalló Gómez.

La idea de usar el mínimo posible de material para derribar el edificio fue para causar el menor grado de incomodidad para los vecinos que no se vieron obligados a evacuar las unidades aledañas.

Gómez explicó que “el ruido estuvo por debajo de los 100 decibeles, por allí en 94, y eso evita que se quiebren los vidrios de casas o apartamentos cercanos, y cada columna estaba protegida con elementos para mitigar el impacto”.

En el informe de Detonaciones Atila consignaron que la caída de Bernavento duró poco más de tres segundos, mientras que el polvo tardó en disiparse cuatro minutos.


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