internacional | Publicado el 7 de febrero de 2018

260 millones de niños en el mundo no van a clase

Aunque algunos países de ingreso medio están mejorando en el área del aprendizaje y buscan equipararse con los de mejor desempeño, los avances han sido muy lentos. FOTO Róbinson Sáenz

Publicado hace 6 minutos

En países como Kenya, Tanzania y Uganda se le pidió a una serie de alumnos de tercero de primaria que leyeran una frase sencilla. El 75 % de los mismos no entendió lo que leía. Lo mismo pasó en una zona rural de la India cuando se solicitó a unos niños que hicieran una resta sencilla y más de la mitad del salón se vio incapaz de solucionarla. ¿A qué se debe este fenómeno?

Pues bien, un reciente informe que se dará a conocer hoy en Medellín, sobre desarrollo, que anualmente realiza el Banco Mundial, este año se enfocó en la educación a nivel global y señaló que la forma en que esta se imparte debe enfocarse más en el hecho de que el estudiante aprenda más allá de las aulas de clase, es decir, de su escolarización.

Además, preocupa que los datos que presenta este informe sobre la brecha de aprendizaje corresponden a los niños y jovenes que tienen la suerte de asitir a la escuela, y resalta que hay alrededor de 260 millones más que ni siquiera están matriculados en la primaria o secundaria.

“En muchos países y comunidades el aprendizaje no se está materializando. Escolarización sin aprendizaje es una lamentable pérdida de recursos valiosos y de potencial humano. Y esto constituye una injusticia. Sin aprendizaje, los estudiantes estarán condenados a vivir en la pobreza y la exclusión, y los niños con los que la sociedad está más en deuda, son los que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida”, dice el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim.

La educación debe equipar a los estudiantes, explica el documento, con las competencias que necesitan para llevar una vida saludable, productiva y significativa, y aunque millones de personas asistieron a la escuela, llegan a la primera etapa de la adultez sin las habilidades necesarias para hacer una transacción básica o sin poder leer una prescripción médica.

El informe identifica cuatro razones por las cuales no se produce aprendizaje hoy en día: docentes poco calificados y desmotivados; insumos escolares que no tienen efecto en la enseñanza; la gestión de las escuelas ni le suma ni le resta, y los estudiantes que logran acceder están mal preparados para aprender –por factores como la desnutrición, las escasas inversiones parentales e incluso la falta de atención y cariño–, señala el informe.

Rosa Julia Guzmán, directora de la Maestría en Desarrollo de la Universidad de la Sabana, coincide con este fenómeno y explica que eso se ha debido no sólo a una burocratización en donde el “sistema educativo se ha basado más en procesos administrativos y formales”, sino porque los contenidos que se enseñan están totalmente desconectados de la realidad.

“Una sociedad no puede seguir pensando que la educación de los más jóvenes debe estar orientada a cumplir unos estándares a costa de lo que sea, sino que debe poner en el centro del proceso al ser humano. Si uno piensa formar al hombre, tendrá más probabilidades de lograr lo que se propone, que si lucha por conseguir un objetivo olvidando a quien está dirigido”, añadió.

Contexto de la Noticia

El estudio resalta dos motivos para ser optimistas frente a la educación a nivel mundial. Por una parte, a medida en que los países innovan para mejorar el aprendizaje, pueden valerse de más conocimientos sistemáticos sobre lo que puede dar buenos resultados en materia de estudiantes, aula y escuela. Y por la otra parte, en algunos países como Chile, Perú, Polonia y el Reino Unido, se han introducido reformas que han generado mejoras sostenidas en el aprendizaje, el cual ha mejorado con el tiempo de manera sostenida.

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